Eliminación de Tatuajes

Tatuarse la piel es una práctica extendida en muchas culturas, también en la nuestra. A pesar de que la mayoría de personas muestran con orgullo sus diseños, también se dan casos de arrepentimiento por esa inscripción o ilustración que puede ser una limitación para acceder a determinados puestos de trabajo, o que se decidió en un momento personal que puede haber cambiado (modificación de gustos personales e incluso rupturas sentimentales que dejan sin sentido algunos tatuajes).
Para estos casos ya no es una condena la supuesta eternidad del tatuaje, puesto que existe una técnica que consigue desdibujar y eliminar la tinta inyectada en la piel, de manera sencilla y eficaz: la aplicación de la luz láser.
Luz que destruye los pigmentos
El tatuaje se realiza mediante una aguja que penetra en la piel e inyecta tinta en la zona específica para originar un diseño o dibujo. Concretamente, la tinta se deposita 2-3mm debajo de la piel, en lo que denominamos dermis. En esta capa de la piel, las células son muy estables por lo que el tatuaje se convierte en casi permanente. Tan sólo el láser es capaz de romper esta característica y ofrecer la posibilidad de borrar lo que, hasta hace unos años, era imborrable.

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Procedimiento

El tratamiento se realiza utilizando un Láser CO2 Fraccionado en el quirófano (aunque no requiere del uso de anestesias). El tratamiento láser permite destruir el pigmento sin causar daño en la piel, ya que la irradiación de la luz es de nanosegundos, con lo que solamente actúa sobre la tinta y no sobre el tejido circundante, evitando así cicatrices ni marcas de ningún tipo.

Puede realizarse en una sola sesión o requerir más de una dependiendo del tipo de pigmentación del tatuaje, su ubicación, dimensión, entre otras características.

La luz láser puede borrar prácticamente cualquier tatuaje, sin embargo, hay que tener en cuenta que el tono de la piel, la coloración y el tamaño del propio tatuaje, pueden condicionar la efectividad del tratamiento. En este sentido, podemos apuntar que los colores azules, naranjas, rojos y negros tienen una fácil eliminación, mientras que las tonalidades verdes, lilas, marrones y amarillas suponen una dificultad añadida. Por otro lado, cuanto más claro sea el tono de la piel, el resultado será más exitoso.

 

Anestesia y Hospitalización

Anestesia: Se puede administrar anestesia local al paciente para mitigar el dolor del tratamiento.

Hospitalización ambulatoria: el tratamiento se realiza en el quirófano y no requiere internación. El paciente se va a su casa una vez finalizado el tratamiento.

Cuidados posteriores

Tras estas sesiones, se suele notar un ligero acaloramiento y una leve inflamación de la zona tratada aunque ésta remite al poco tiempo. Durante el proceso de recuperación es necesario evitar los focos de calor y de humedad como las saunas, las piscinas, las estufas o los baños de agua caliente. Estos cuidados impiden que las costras maceren y se caigan antes de tiempo y reducen el riesgo de infecciones. Asimismo, es necesaria la utilización de protección solar total hasta que se recupere la tonalidad de la piel.

Como el tratamiento es personalizado, el cirujano especialista indicará los cuidados posteriores necesarios para cada paciente.

Resultados

Los resultados se observan de forma progresiva durante los días posteriores a cada sesión.

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